Windows y Linux son dos sistemas operativos distintos que representan dos filosofías diferentes de desarrollar y distribuir software. Las ventanas de la multimillonaria compañía se extienden por todo el mundo, pero la polémica sobre el tema del monopolio surgió hace tiempo. Por el lado contrario, el sistema del pingüino lucha por hacerse un hueco en medio de la gran Microsoft, regalándose a cuantos ordenadores lo soliciten. Veamos cuáles son los puntos fuertes y las debilidades de cada uno.
Windows es el sistema operativo más utilizado en la actualidad. Pertenece a la compañía Microsoft, y puede adquirirse en cualquier tienda de informática. Encontramos versiones para casa, para profesionales, y cuenta con una gran variedad de utilidades. Es un software propietario, es decir, que pagamos por utilizarlo, y la compañía tiene todos los derechos sobre él. La licencia de este sistema operativo no permite más que instalarlo en un solo equipo, por lo que en teoría, se debe adquirir uno por cada ordenador en los que tengamos intención de instalarlo.
Por otro lado, Linux es un sistema operativo compatible Unix. Es libre y de código abierto, lo que quiere decir que el código fuente de todas sus aplicaciones está disponible para todo el mundo de forma gratuita, de manera que puede modificarse a gusto de cada uno para utilizarlo para fines propios, e instalarse en cuantos ordenadores se desee. Se distribuye bajo licencia GPL (GNU Public License), que requiere que el código fuente tiene que estar siempre accesible, pero que no restringe el derecho de venta, por lo que diversas empresas de software comercial distribuyen productos para Linux. Su excelente relación relación calidad-precio está contribuyendo a una expansión.
LINUX fue creado a partir de la idea de un estudiante finés, Linus Torvalds, que quería utilizar UNIX en su casa. Con esa idea en mente, y la intención de crear un sistema operativo alternativo que funcionara en los PCs comunes, propuso su idea, y miles de desarrolladores de todo el mundo fueron colaborando para crear poco a poco lo que hoy es Linux.
Pero este sistema no está estancado, se siguen creando mejoras y nuevas versiones, y se hacen distintas distribuciones de él. Las diferentes distribuciones forman una gama de opciones del mismo Linux: cada una de ellas tiene un sistema de instalación y configuración diferente e incluye más o menos aplicaciones. Estas distribuciones pueden encontrarse en algunas tiendas de informática, aunque también pueden descargarse imágenes del CD desde Internet.
A diferencia del Windows, que sólo cuenta con una interfaz
gráfica, en Linux se puede hacer una elección, ya
que existen dos tipos de escritorio diferente: Gnome, y KDE. Los dos llevan un desarrollo paralelo,
y sus prestaciones son parecidas.
Hace tiempo se hablaba de que Linux consumía menos recursos del sistema, pero con las nuevas versiones los recursos necesarios se igualan mucho a los que Windows necesita.
El único campo en el que Linux está un poco retrasado es en el de los juegos, ya que las compañías no se han dedicado a hacer versiones de sus más conocidos éxitos para el sistema operativo del pingüino, si bien es cierto que cada vez se mira más hacia este sistema, y las posibilidades en este campo crecen día a día.
Después de instalar un sistema operativo, instalamos otros programas o aplicaciones con diferentes funciones que necesitamos. Llegados a este punto, indiferentemente del sistema operativo que estemos utilizando, encontraremos software libre o propietario. No hay una relación entre forma de distribución del sistema operativo y el software compatible.
Las comparaciones no siempre son odiosas. En el caso de estos sistemas operativos, es una buena manera de decantarse por uno o por otro, o de, en la mayoría de los casos, comenzar a utilizar Linux en una parte de nuestro sistema.
Windows es un sistema mayoritario, que se ha instaurado debido a la facilidad de uso de su interfaz gráfica. Linux siempre ha tenido la fama de ser un sistema operativo complejo, y en muchos casos todavía se tiene la imagen de que hay que trabajar sobre texto, cuando en realidad su interfaz gráfica no tiene nada que envidiar a la de Windows.
La mayor diferencia está ya expuesta: su precio. Además, es una gran diferencia, ya que el precio de Windows puede resultar elevado sobre todo para aquellos que no hacen mucho uso de sus equipos. Esto lleva inevitablemente al tema de la piratería y lo ilegal.
Al adquirir un sistema operativo Windows y aceptar su licencia, como ya hemos comentado, se acepta que ese sistema sólo se va a instalar en un solo equipo. Pero muchos usuarios no quieren aceptar el desembolso de lo que cuesta Windows, sobre todo cuando instalar una copia pirata está al alcance de su mano. La gran expansión de las grabadoras y el uso masivo de los programas Peer to Peer, ha propiciado que cada vez sea más fácil encontrar una copia de un sistema operativo. Pero esta instalación es ilegal. Y precisamente esta es la causa de que muchos usuarios utilicen Linux.
Linux, al ser libre, podemos instalarlo en tantos equipos como queramos, y no tendremos que invertir un euro en él para estar haciendo algo legal.
Las aplicaciones que utilizan estos sistemas operativos no son compatibles, por lo que no podremos encontrar los mismos programas para uno que para otro en la gran mayoría de los casos. Pero las funciones que pueden realizarse son las mismas, de hecho se han utilizado sistemas Linux para trabajar en entornos profesionales: efectos de video que se han aplicado en famosas producciones de Hollywood bajo sistemas Linux. La cuestión está en que los programas más extendidos son los de entornos de Windows, la mayoría de las empresas trabajan con él, por lo que cuando alguien aprende el manejo de cierto software, lo hace para estos programas compatibles de Windows. Pero sus réplicas para Linux también existen, y no cuentan con menos funciones por estar diseñadas a un sistema más minoritario.
Una de las ventajas de Linux es que es mucho más seguro y fiable que Windows. Al no ser un sistema mayoritario, los virus no suelen estar diseñados para dañarlo, con lo que no existe tanto peligro. Además, los problemas de la interfaz gráfica que puedan surgir son solventados mucho más fácilmente por Linux, ya que ésta no pertenece al núcleo del sistema operativo, no como en Windows. Este hecho conllevaba en el pasado una cierta pérdida de velocidad, pero con las nuevas versiones y mejoras, los dos sistemas operativos están muy igualados.
Parece que una de las razones evidentes por las que Linux no está tan extendido como Windows es precisamente el hecho de que no pertenezca a una compañía en concreto. Windows tiene una imagen corporativa fuerte, y cualquiera que no conozca mucho de informática hasta aseguraría que no hay más sistema que el de las ventanas de Microsoft.
Además, las tiendas de informática suelen ofrecer la opción de adquirir Windows al comprar un PC, pero en nuestro país, por el momento, nadie lo hace con Linux. Así, Linux queda arrinconado y reservado para usuarios más avanzados que encuentran por sí mismos la información, ya sea a través de internet o por otros usuarios.
El hecho de que Linux no sea tan famoso, y no esté tan extendido, hace que todavía muchos piensen que no van a encontrar lo que buscan en aplicaciones, y en la gran mayoría de los casos esto no es así.
Actualmente las prestaciones de uno y de otro son similares, con lo que la decisión de optar por uno, al final estriba en si estamos dispuestos a pagar lo que cuesta el sistema generalizado por excelencia, o si preferimos ahorrarnos ese dinero y usar un sistema totalmente legal.
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