Proteger nuestro PC es una tarea importante que puede ahorrarnos algunos disgustos, como la pérdida de nuestros datos, o que alguno de los componentes del equipo queden inservibles. Hoy en día de lo que más se habla es de los ataques víricos, de los que no estamos libres a pesar de que no conectemos el ordenador a la red. Pero también existen otros peligros que debemos conocer e intentar evitar para no tener que lamentarnos más adelante.
Los virus son programas ejecutables que se instalan en nuestro sistema y que tienen efectos no deseados y nocivos. Se colocan en lugares donde el usuario puede ejecutarlos sin darse cuenta, y pueden comenzar sus efectos en el mismo momento, o en una fecha concreta para la que están programados.
Estos parásitos se aprovechan de una vulnerabilidad de un sistema operativo o de un programa La mayoría de los virus atacan a los archivos que están en las diferentes unidades de almacenamiento: discos duros, disquetes, unidades Zip, etc.
Podríamos dividir los virus en dos grupos. El primero de ellos es el que infecta archivos ejecutables, y el segundo infecta a archivos del sistema o del sector de arranque, aunque éstos están ya obsoletos.
Los efectos que puede tener un virus son muy variados. Muchos de los virus sólo dejan un mensaje en el equipo, con lo que no tendrían mayor peligro que lo que pueda suponer tener que leer una información. Otros virus atacan a las diferentes aplicaciones de manera que éstas no pueden ser ejecutadas correctamente. Los ataques más graves, y por suerte menos frecuentes, se hacen a nuestro disco duro y los datos que hay almacenados en él. Algunos virus pueden provocar la pérdida total o parcial de nuestros ficheros, o incluso pueden llegar a escribir sobre la BIOS, de manera que el sistema quedaría inutilizable.
Realmente no existen estudios exhaustivos sobre los creadores de virus, y los motivos por los que se dedican a crearlos. Puede ser el deseo de transmitir algo a escala mundial, o el conseguir ocupar las portadas de los periódicos gracias a la amenaza que han creado en el mundo informático. Sea cual sea el motivo, los programadores de virus siguen actuando y debemos protegernos contra sus ataques.
Los virus se propagan por diferentes canales: el correo electrónico, a través de programas de mensajería instantánea, a través de clientes IRC, con archivos provenientes de los programas P2P (Kazaa, e-Mule, WinMX), al utilizar ftp o NetBIOS, e incluso navegando en algunas páginas con controles Actives y Applets de Java (programas ejecutables).
Los antivirus son un software específico capaz de detectar los virus. Pero en realidad, eliminar un virus no es una tarea tan sencilla como parece. Los programas antivirus buscan en los ficheros un código que provoque anomalías. Para ello hacen una comparación con unos patrones que tiene almacenados. Es por tanto, muy importante que se realicen las actualizaciones del antivirus, ya que podría no reconocer un virus que siga un patrón nuevo. A demás de estas comprobaciones, realizan análisis exhaustivos de los archivos para determinar si pueden ser virus o no. En algunos casos no se puede comprobar con certeza que un archivo sea un virus, pero el antivirus lo mostrará como tal. En ese momento, la decisión de eliminarlo es completamente nuestra.
Otra buena forma de protegerse es utilizar un cortafuegos o firewall, que es un software que controla todo lo que entra y sale de nuestro ordenador cuando estamos conectados a la red.
Windows XP tiene su propio firewall, que puede ser activado para todas y cada una de las conexiones de red que tengamos. El nivel de seguridad puede fijarse en las opciones de Internet. Si hemos optado por un nivel de seguridad alto, puede ser que nos cueste llegar a abrir alguna página en concreto, ya que pueden aparecer un montón de mensajes advirtiendo de la peligrosidad de la página. La mejor opción será la que deje acceder a la mayor parte de las páginas sin dificultad.
Pero no sólo tenemos que apoyarnos en el software, ya que la desconfianza es una de las mejores armas. En algunas ocasiones no somos conscientes de que un elemento externo y no deseado se está instalando en nuestro sistema, pero muchas otras veces, como con el correo electrónico, debemos desconfiar del contenido y utilizar siempre el antivirus, ya que un virus puede provenir de una dirección de correo que esté en nuestra lista de contactos (muchos se envían automáticamente a través de las listas del infectado).
El spyware son unas diminutas aplicaciones que se instalan en nuestro equipo sin que nosotros lo sepamos. Se dedican a recopilar información de nuestros movimientos por la red, e incluso otros datos, para enviarlos, normalmente, a empresas de publicidad a través de Internet, que después comercializan los datos que obtienen.
El spyware se camufla dentro de otros programas de distribución gratuita (sobre todo los que incluyen publicidad), o incluso junto con los drivers y software que acompañan al hardware de algunas grandes compañías. Este tipo de pequeños programas no se suelen anunciar en la licencia que se acepta para poder instalarlos. Si leemos las licencias, habitualmente sólo podemos encontrar una reseña que comenta que los fabricantes o creadores no se responsabilizan de la posible inclusión de virus o código malicioso.
Pero el spyware no daña nuestro equipo, ni deja nuestro PC en manos del manejo de terceros. Se dedica a recopilar información y enviarla, con lo que está violando los derechos de confidencialidad de los datos. Lo hace de una manera silenciosa: con el uso habitual de un usuario medio, no nos daríamos cuenta de la actuación de estos programas.
Existe software específico para eliminar estos programas de spyware, y
su utilidad es enorme: Si tenemos instalados programas de spyware,
la velocidad de nuestra conexión no va a ser aprovechada
al máximo, ya que estos programas estarán trabajando
ocultamente, robándonos ancho de banda para otras tareas
que puedan interesarnos más que 'regalar' nuestra información.
Pero parece que no hay una solución definitiva. El más conocido software de este tipo, de una firma alemana, ha sufrido ataques por parte de spyware que lo desinstalaba del sistema. Parece que la batalla continúa en este campo, igual que en el de los virus, por lo que no hay que dejar de actualizarse continuamente.
El suministro eléctrico puede ser una gran fuente de problemas, pero habitualmente no nos preocupamos tanto de él como de otros temas de seguridad. Si tenemos un antivirus, ¿por qué no hacernos con un dispositivo que nos proteja de las deficiencias eléctricas?
El suministro de energía puede tener subidas o caídas de tensión, sobretensiones, e incluso puede suspenderse totalmente. Puede causar daños irreparables en nuestro sistema, haciéndonos perder todos los datos con los que estamos trabajando.
Los SAI, o sistemas de alimentación ininterrumpida, pueden protegernos de estos altibajos de la red de alimentación. Así evitaremos muchos problemas que pueden llegar incluso a estropear irremediablemente componentes de nuestro equipo.
Aunque también encontramos otra solución, que no son tan aparatosos como los SAI, pero protegen frente a muchos de estos problemas: las regletas. No sólo proporcionan conexión a la red eléctrica a varios dispositivos desde un solo enchufe, como hacen los comunes ladornes, sino que también son capaces de ofrecer seguridad a nuestros equipos.
Hacer copias de seguridad de nuestros datos, también llamadas 'back up', es una medida de seguridad, de las más importantes, que podemos tomar. Todas precauciones son pocas, y como ya hemos visto, los continuos ataques actualizados para los que podríamos no estar preparados todavía, pueden llevar a una gran pérdida, que cuando se traslada a las empresas, se convierte en una gran pérdida de dinero.
Para ello hay varios sistemas. Dependiendo de los recursos de los que dispongamos, podremos hacer un tipo u otro de back up.
Uno de los más sencillos sistemas es la grabación de los datos en CD o disquete (aunque este último se ha quedado pequeño por la poca capacidad que tiene), que son los soportes más habituales, aunque también hay otros como las tarjetas de memoria, discos duros removibles, etc. Siempre se debe comprobar que los datos se han grabado correctamente, ya que en algunas ocasiones, un CD puede mostrar fallos al intentar ejecutar sus archivos.
Otro sistema válido consiste en subir nuestros datos a un servidor que tenga sistemas de seguridad y que después nos permita descargar los datos. Esta tarea se lleva a cabo utilizando clientes ftp, programas que utilizan este protocolo para la transferencia de datos.
Se puede utilizar un software específico que crea copias de seguridad en forma de un solo archivo que contiene todos los que hayamos elegido. A la hora de recuperar los datos, se utiliza el mismo software para recuperar los archivos.
Mantener nuestra información de esta manera alejada de los peligros es un buen seguro, que permite recuperar los datos por muy grande que haya sido el desastre.
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